Comunicado : Fallecimiento de Araceli Ruiz ( "niña de la guerra" )

 “Hay que ser solidario con quien llega como lo fueron conmigo”

Araceli Ruiz Toribios

Araceli Ruiz / ANGEL GONZÁLEZ
Araceli Ruiz / ANGEL GONZÁLEZ 


LAS ORGANIZACIONES

ASOCIACIÓN NIÑOS DE RUSIA – ACCIÓN EN RED ASTURIES – ARCHIVO GUERRA Y EXILIO – ÁREA DE LA MUJER I.U. – ASOCIACIÓN LÁZARO CÁRDENAS – ASTURIAS LAICA – ASTURIAS SOCIALISTA – ATENEO OBRERO DE GIJÓN – ATENEO REPUBLICANO DE ASTURIAS -FAMYR – GRUPO ELEUTERIO QUINTANILLA – I.U. ASTURIAS – PARTIDO COMUNISTA DE ASTURIAS – PLATAFORMA POR LA MEMORIA DEL PAÍS VALENCIA – SOCIALISMO Y REPÚBLICA ASTURIAS – VALENCIA LAICA – ASOCIACIÓN JOSÉ MALDONADO GONZÁLEZ – FUNDACIÓN JUAN MUÑIZ ZAPICO – FAMILIARES DE VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO FOSA 128 PATERNA – ASSOCIACIÓ FAMILIARS FOSSA 100, PATERNA – ASOCIACIÓN DE FAMILIARES VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO FOSA 115, PATERNA- FUNDACIÓN ANDREU NIN DE ASTURIES.

 COMUNICAN QUE :

    El pasado 26 de febrero se nos fue para siempre el gran corazón y la eterna sonrisa de Araceli Ruiz Toribios.

Araceli, la de los niños de la guerra, vivió 96 años. Una larga vida. Una vida plena que, como ella misma decía, no la cambiaría por ninguna otra.

              El 23 de Setiembre de 1937, con 13 años y junto a otras tres hermanas, salió de España desde el puerto de El Musel con la expedición de más de mil niños y niñas, cuyos padres intentaban salvarlos de los horrores de la guerra en Asturias. Embarcaron para Leningrado sin saber que iban a ser los protagonistas de una de las grandes epopeyas del siglo XX: “Los niños españoles en Rusia”. Separados de sus padres, fueron acogidos por un país en el que todo les era extraño y que, sin embargo, les ofrecía un bienestar y una educación que nunca habían disfrutado en España y que les ofrecía también una paz aniquilada en España por el fascismo.  

Sin embargo, esta paz no duraría mucho tiempo. Rusia fue invadida por las tropas de la Alemania nazi y comenzó el largo camino de la evacuación hacia el Este, acompañados de sus maestras y cuidadores.

   Este relato es toda una odisea contada cientos de veces por Araceli. Volvió a Moscú acabada la guerra. Estudió ingeniería de caminos y participó en la reconstrucción de la URSS. Tras su regreso a España, su experiencia laboral y su titulación académica nunca fueron reconocidos.

Fue enviada a Cuba en 1962 como traductora por el gobierno soviético. Conoció al Che Guevara. Gracias a él, sus padres pudieron viajar a la Habana y encontrarse después de tantos años de separación. Regresó de nuevo a Rusia y trabajó en radio Moscú con el nombre de  Elena Ivanova. Estuvo en varios congresos en Paris. En el año de 1966 volvió por primera vez a España (Gijón) donde fue detenida e interrogada por la policía sobre su estancia en Cuba, y juró no volver hasta que muriera Franco.

Cuando en 1980 volvió definitivamente a España, a su Gijón del alma, decidió dedicarse hasta el fin de sus días a la difusión y conocimiento de “Los niños de la Guerra”. Era su causa, era lo que daba sentido a su vida y a la que dedicaba toda su energía, su simpatía y sus desvelos. 

Queremos destacar y recordar los valores de Araceli:

Araceli fue ante todo una mujer optimista, solidaria y luchadora. Siempre de buen ánimo y con una sonrisa que nunca la abandonaba. Parece mentira cómo en un cuerpo tan menudo podía caber tanto entusiasmo.

             Araceli fue una gran mujer. Honesta y entregada, generosa sin límites. Allí donde pudiera, y se le solicitara una ayuda, no se lo pensaba dos veces. Como presidenta de la Asociación “Niños de la guerra” les ayudaba en las traducciones y en las dificultades y reclamaciones ante la administración. Recibía en su casa a los que venían de Rusia y no tenían residencia, incluso abrió su puerta a muchos emigrantes sin domicilio para empadronarlos.

  Su entrega y compromiso fue incluso más allá de la defensa de los niños de la guerra. Siempre apoyó las reivindicaciones feministas y las de los movimientos sociales.

       Araceli fue una mujer agradecida. Sabía que si había alcanzado un alto nivel de estudios y cultura se lo debía, como ella decía, al pueblo ruso y a la Rusia Soviética. 

Ella, una española nacida en un pueblo de Palencia, afincada de niña con sus padres en el Natahoyo (Gijón), llegó a vivir en un bloque de apartamentos en Moscú teniendo por vecina a la secretaria de Lenin.

 En los últimos años de su vida Araceli, en su misión de dar a conocer la gran tragedia de los niños de la guerra, quiso difundirla entre los jóvenes. Y se dedicó a dar conferencias en muchos centros educativos, de primaria y secundaria. Fundamentalmente en Asturias, pero también visitó Valencia, Madrid, León y Cartagena.

  Era emocionante ver cómo llegaba al alumnado, y de qué manera se entusiasmaban cuando contaba las anécdotas con el Che Guevara, y cómo al final de las conferencias chicos y chicas querían abrazarla y fotografiarse con ella. Los alumnos y alumnas sentían la experiencia directa de haber recibido una gran clase sobre la memoria histórica.

    Araceli, al contar sus historias como niña de la guerra, transmitía un mensaje: Ella no era una niña de la guerra, era una niña de la paz. Su testigo lo recoge ahora la Asociación “Niños y niñas de Rusia”.

Araceli se ha ido. Su persona ha concluido su ciclo vital. Pero nos queda su memoria. Su ejemplo y su trabajo.

      Las organizaciones que firman este comunicado consideran que es obligación de cuantos la conocimos y compartimos sus ideales rendirle el merecido homenaje que tendrá lugar el  sábado 6  de Marzo  a las 17.30h    en la playa de El Arbeyal  en donde, después de las intervenciones, se pedirá a los asistentes depositen claveles rojos al pie del monumento a los niños y niñas de la guerra.

En Gijón a  27 de febrero del 2021

Araceli Ruiz, primera por la izquierda, con sus hermanas   a la llegada de la URSS en 1937
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